Una historia Z

Unicamente quiero contar mi historia

jueves, 30 de septiembre de 2010

D -9


Lunes, 07:01 AM.

Tras unas vueltas en la cama, me levanto. Rutina matutina, desayuno, baño, vestirme y otra vez al baño. Mientras desayuno, pongo la radio, Pedro Blanco en la Cadena Ser está comentando las noticias del día, parece que la calidad de las noticias de la tele se ha contagiado a la radio, la verdad que en agosto parece que el mundo se ralentiza.
Sigue la ola de calor, a esta hora 32ºc en ciudades como Sevilla o Córdoba.
Ya te digo, pienso, mientras estoy sentado en gayumbos en la cocina, desayunando mis tostadas con mermelada. Realmente hoy pinta que va a ser un día caluroso.
Mientras meto los cacharros del desayuno en el lavavajillas, vuelven a comentar el accidente en la plataforma petrolífera. Los equipos de rescate están teniendo muchos problemas para llegar a la plataforma. Desde Rotterdam, una fragata militar está partiendo hacia la zona del accidente para ayudar en todo lo posible. Todavía no se tienen muchas noticias sobre los supervivientes, desde que dieron la alarma, no han vuelto a mantener comunicación, pero aun así sigue activado el dispositivo de socorro. Seguramente pocos estén ya vivos, me digo en voz baja, el incendio y la nube tóxica los habrá relegado a alguna dependencia en la que estén incomunicados pero seguros, espero que lleguen a tiempo de salvarlos. Siempre digo que en mi opinión las peores muertes deben ser ahogado o quemado, se me respiga el cuerpo al pensarlo.
Cojo la llave del coche, la verdad que me encanta este coche y lo mejor de todo es que es el de Noa. Un Fiat 500 nuevo y reluciente, blanco con una pequeña bandera italiana rodeando todo el coche, 100Cv en 1000Kg de peso, para mi, todo un kart, ¿mi coche?, un buque de carga comparado con este. Desafortunadamente me dieron un golpe en el coche y lo tengo en el taller. Cuándo llego al aeropuerto me dirijo a la entrada de servicio Bravo, desde allí, podemos acceder los que trabajamos dentro del aeropuerto. Cuándo llego, ante mí, encuentro una caravana de coches esperando para hacer el control, por alguna razón, hoy están siendo más estrictos. Ya es mi turno, me bajo del coche delante de la barrera, entro en la caseta de control, saludo a los guardias, viejos conocidos después de trabajar durante un año aquí. Tras pasar los Rayos-X salgo a por el coche. Manuel, un guardia civil gallego del que me he hecho buen amigo, está revisando los bajos de mi coche.
¡Guaje! – Exclama - No sabía que ya habías vuelto, ¡vaya calor que hace ya a esta hora! ¿ Cambiaste de coche?.
Le explico toda la historia del golpe que me habían dado y que de momento estoy usando el coche de Noa, le pregunto por qué tantas medidas de seguridad, normalmente nos saludan y de vez en cuándo te dicen que abras el maletero. Hoy llega La Familia Real, me dice en bajo, por eso estamos teniendo mucho más trabajo.
Cuándo el Rey y su Familia vienen a Mallorca de vacaciones, para el resto de población, la única diferencia es que el número de policía se duplica. En todas las rotondas, Policías Nacionales con armas automáticas están puestos por si viesen algún vehículo sospechoso, en el Paseo Marítimo se colocan controles y la zona cercana al Palacio de Marivent está rodeada por un cordón de seguridad.
Cuando llego a la oficina, me encuentro a mis dos compañeros “poniéndose las botas” con los suculentos bocados que les traje desde Asturias, me comentan las novedades en la obra y nos reímos con diversas anécdotas. Miguel cogió las vacaciones antes que yo y ahora que ya he vuelto es el turno de Pau, que el próximo viernes se marchará a Barcelona.
Tras un día que pasa bastante rápido debido a las tareas atrasadas y los quehaceres diarios,  salgo por la puerta de servicio Foxtrot, desde allí y por un camino secundario, puedo llegar al Centro Comercial de Coll D´en Rabassa rápidamente, hacer las compras que necesito y si me doy prisa, seguramente me de tiempo a llamar a mi vecino, Esteban, para ir al Bulder que tenemos cerca de casa y trepar un poco.
Finalmente he tenido que ir solo, Esteban está liado con toda la instalación fotovoltaica del edificio.
A las 9 quedo con Bruno, el dueño del piso, para darle unas cartas que llegaron a su nombre y comentar con él algunas cosas. Bruno, un peculiar mallorquín, vive en la misma manzana que nosotros. Se cambió de piso porque necesitaba más espacio, pero estaba contento con la zona, así que decidió irse a un piso más grande unos portales más arriba. Realmente, su casa con la que es ahora la nuestra están separadas 3 terrazas en las azoteas, así que es como otro vecino más, algunas veces incluso divagamos sobre apuestas de si seríamos capaces de llegar uno a la casa del otro saltando por las terrazas sin que se enteren los dueños de las mismas. Comentamos los líos con los cuerpos de seguridad del Estado, ahora que el Rey está de vacaciones en Mallorca. Él sabe perfectamente de lo que le hablo, porque trabaja en el puerto de Palma en una de las compañías de barcos que comunican las Baleares con la Península.
Decidimos cenar algo en un bar al lado de nuestras casas, en la televisión, tienen puesto el telediario de La 1 y están hablando del accidente de la plataforma.
Es muy extraño – me dice Bruno. No tiene ningún sentido que el ejército esté ayudando en las labores de rescate. Bueno, la verdad que toda ayuda será útil – Le respondo – y además les están ayudando por el temporal, según dicen en las noticias. Eso es lo raro, dice en voz baja dándole un aire de secretismo al asunto, muy típico en él, todo un fan de las conspiraciones del gobierno.  Me cuenta que los barcos que se utilizan para este tipo de rescates, están equipados para soportar grandes temporales y que en esta época no los suele haber, así que no tiene sentido que los militares estén ayudando a causa del temporal. Además, generalmente estas misiones suelen tener rápida intervención por parte de los helicópteros de rescate y que las compañías petrolíferas tienen protocolos de emergencia. Pero tampoco dan el nombre de la compañía petrolífera. Bruno cree que la plataforma estará situada en algún lugar protegido y será de alguna forma ilegal, así que deben de estar tapando bastante la noticia. Al menos ya se saben algunos datos sobre el personal que trabaja allí. Se cree que hay por lo menos 3 españoles entre los trabajadores, un bioquímico, un médico y un experto en instalaciones autosuficientes en alta mar. Repiten siempre la misma imagen, un vídeo de no muy buena calidad de unos 10 segundos en los que se ven 2 lanchas, una roja y una negra acercándose a la plataforma.
Ya en casa, necesito relajarme, me tumbo en el sofá y pongo la tele, disfruto de productos Made in Esteban. Se me vienen a la cabeza las imágenes del accidente y de repente me extraña mucho una cosa. Enciendo el portátil, selecciono en la televisión la doble pantalla compartida, en un lado la televisión y en el otro el ordenador.
Google -> www.youtube.com -> accidente plataforma petrolífera mar norte -> buscar.
Abrir pestaña -> Google -> televisión española -> voy a tener suerte -> www.rtve.es -> noticias -> vídeos.
Selecciono varios vídeos, casi todos el mismo, con algún segundo de más unos y algunos de menos otros. El más largo de todos no es de los que tiene la mejor calidad, pero se ve perfectamente como la lancha negra sale de la fragata militar y la roja del buque de rescate, al final del vídeo enfocan la plataforma petrolífera y ahí está lo extraño, no hay humo.  Si te pones a pensarlo, por otra parte, cabe la posibilidad de que ya hubiesen apagado el incendio.
Ya es tarde, apago el ordenador y la televisión, llamo a Noa para hablar un rato con ella, al colgar me acuerdo de lo del accidente, bueno una tontería, conecto el aire acondicionado, pongo el temporizador, mañana a las 07:00 AM en pié.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

D -10

Hasta hace 2 años nunca me había subido a un avión, la crisis y la falta de trabajo en Asturias cambiaron todo esto. Me marcho de mi tierra, mi ciudad, mi barrio, volando 1140 km hasta la que es ahora mi casa.
Mi maleta que cuándo empecé las vacaciones pesaba 12 Kg ahora pesa casi 20, este incremento se debe a que entre la madre de Noa y la mía se han encargado de incluir en mi equipaje 8 kg de embutido, queso y productos de “la Tierra” para que nos mantengamos “sanos”.
Tras 15 días en Gijón de vacaciones, mañana tocará volver a la rutina del trabajo. Preferí volver el domingo porque así tendré tiempo de poner una lavadora y hacer algo de comida para la semana. Noa, afortunadamente para ella, todavía podrá disfrutar de otros bien merecidos 15 días de vacaciones, los últimos meses la pobre ha tenido mucho trabajo.
Tras una hora y media de vuelo y dar cuenta de un paquete de galletitas de limón y un zumo de manzana en el avión,  desembarcamos por la puerta 38 de la Terminal D del aeropuerto de Son Sant Joan en Palma de Mallorca. Otra vez aquí, pienso. La cosa, es que me extraña mucho que hayamos desembarcado en la Terminal D puesto que generalmente este vuelo lo hace por la “C”. Cuándo llego a la unión entre Terminales miro a la derecha y veo que el pasillo que estoy contemplando, se acaba a unos 5 metros porque está tapiado por un muro de pladur con carteles informativos en los que pone:

“ZONA DE OBRA, ESTAMOS AMPLIANDO NUESTRAS INSTALACIONES, DISCULPEN LAS MOLESTIAS”.

Me dirijo hacia lo que parece una puerta en la pared de pladur y tras buscar en mi mochila, saco unas llaves con un llavero etiquetado como “OBRA”.  Al cruzar el umbral, atravesar todo un edificio inmenso en obras y bajar a las zonas de servicio del aeropuerto en un montacargas, veo lo que es desde hace un año mi puesto de trabajo, una caseta modular prefabricada, de unos 30 m2 en los que comparto espacio con mis dos compañeros,  Pau un arquitecto catalán y Miguel un ingeniero aeronáutico de León. Una extraña combinación que junto a mí, un ingeniero industrial, ha resultado ser muy fructífera. Entro en la oficina, en mi escritorio encuentro varias anotaciones de mis compañeros dejándome mensajes. Busco en mis cajones las llaves de mi coche, las cuales dejé en la oficina por miedo a perderlas durante las vacaciones. Tras encontrarlas y dejar unos bollos preñados en la nevera para que los podamos disfrutar mañana a la hora del desayuno, me dispongo a ir a buscar mi equipaje, coger el coche del parking y  volver a casa, son las 3 de la tarde y tengo bastante hambre.
Al llegar a casa, al vaciar la maleta y colocar todo el embutido en la cocina, me doy cuenta de que no tengo que poner ninguna lavadora, mi madre ha creído conveniente lavarme y plancharme toda la ropa que había llevado, para que así tuviese menos trabajo cuándo llegase.
Me siento en el salón y acompaño un vaso de vino con unas buenas tapas de longaniza salmantina, lomo curado y queso de oveja delante de la televisión. Aprovecho también para actualizar mis redes sociales y descargar las fotos que hice durante las vacaciones, leer el periódico y finalmente tumbarme a ver un poco la televisión.
Durante la tarde, me dedico a preparar comida para la semana, hacer una lista de la compra y recoger el material de escalada que había dejado secando antes de marcharnos, puesto que la última vez que estuvimos “trepando” nos cogió un aguacero de verano en cuestión de minutos y no pudimos resguardarnos en ningún sitio. Reviso el material por si a causa de la lluvia pudiese tener algún desperfecto y así tener la excusa perfecta para ir a la tienda de montaña a reponerlo y de paso intentar comprar unos pantalones grises con refuerzos de kevlar que había visto antes de marcharme, desafortunadamente, mi gozo en un pozo, el equipo está impoluto y reluciente.
A la hora de cenar aprovecho para comerme un buen solomillo de los que aún tenemos en el congelador de cuándo vinieron mis padres a visitarnos en junio, pongo la televisión, a ver si consigo ver las noticias, si así pueden llamarse en agosto. Noticias de la crisis y las diferentes soluciones que han tomado las familias en las vacaciones. Supongo yo, que todo el mundo hizo como nosotros, aprovechar que tu familia tiene una casa en “el pueblo” o cercana a la playa y visitar todas las fiestas de los alrededores, quedar con los amigos, etc etc etc… , datos de las operaciones salida y llegada, más datos de la crisis y en los deportes, mayoría de noticias sobre el Barça y el Madrid y sus giras por el Mundo, ola de calor en Europa y Norteamérica, inundaciones en Asia… algo está pasando en La Tierra.
Al final del informativo una reseña sobre una instalación en una plataforma petrolífera en El Mar del Norte en la que ha habido un accidente, en principio se cree que no hay muertos y que tampoco hay españoles entre el equipo que trabaja allí, mal sitio para trabajar, muy poco sitio dónde ir, pienso.
Cuándo me dispongo a poner una película, pican a mi puerta, es Esteban, mi vecino, un loco sevillano emprendedor que tiene una empresa de instalaciones en general, fontanería, electricidad, energías renovables y, a parte, tiene un negocio clandestino de venta de marihuana que él mismo cultiva. Me da la bienvenida, está muy contento puesto que el viernes consiguió que los gestores de la finca aceptasen la instalación de un sistema de energías renovables en el edificio. ¡Unas placas al menos! Dice con resignación, si fuese por él, tendríamos el tejado lleno de placas fotovoltaicas y aerogeneradores, afortunadamente para los vecinos colindantes la legislación pone ciertos límites. Por lo menos, dice, como somos 8 vecinos, seguramente nos ahorremos bastante dinero en las facturas. También me informa que nos ahorraríamos un dinero importante si le ayudo con el proyecto y la legalización de la instalación, de esa manera “todo queda en casa”. Finalmente y para nada menos importante, se acuerda de comentarme que ¡él y Laura van a tener un niño! Vamos que Laura está embarazada y que él espera que sea un niño, le abrazo y la verdad que me alegro mucho por ellos. Quedamos que cuándo vuelva Noa, cenaremos todos juntos en una de las casas para celebrarlo.
Me pongo una de las últimas películas que me descargué antes de marchar, una reunión de míticos actores de películas de acción, en la que buscan la excusa más absurda para disparar a insurgentes malvados o tiranos dictadores, absurda pero entretenida.
Son las once y media, estoy cansado, llamo a Noa para hablar con ella un rato y reactivo el despertador, 07:00 AM, vuelve a marcar la pantallita digital, mañana vuelta a la rutina. Conecto el aire acondicionado y pongo el temporizador, no quiero llegar mañana a trabajar con afonía, ya me había acostumbrado a las frescas noches de verano asturianas, esto es otra cosa. 

Unicamente quiero contar mi historia, espero que os guste.